Aunque quieras evitarlo y andes buscando salidas,
la podredumbre que te dejo no te deja avanzar.
Vas de acá para allá, desparramando y contaminando a todos,
con ese asqueroso olor, que dejó él en tu vida.
Ya pisaste el estiercol, y donde vas se siente a lo lejos.
Y así pasas la vida, inundando a todos con eso,
y no puedes escapar de eso, nunca vas a poder,
es el destino, ya tienes la marca, aquella como de Caín,
todos los que te ven pasar se espantan.
Vas buscando sobre todos los montes nuevas vidas,
y a ti nadie te encuentra, porque estas perdida,
perdida en él, inundada en él, no puedes cambiar.
Dices que ya todo es pasado, que todo a muerto,
pero estás enganchada al viejo monte, a la vieja morada
Sus calles, sus casas y todo lo que pudiste vivir,
todo ello te emociona recordarlo, amas tu vida pasada.
Amas el monte, lo amas a él.
Aunque quise ser Dios, ser el monte que pisas,
con burlas y risas, solo te apresuras a golpearme y me pisas.
Tu destino es estar con él, tu monte, tu tierra, tus calles, tu ciudad, vos, todo.
La marca de Caín. Y aún así, intentas arruinarle la vida a otros, como a mi, como a tí.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
escupí tu opinión!